Cinco miradas sobre eficiencia energética: lo que nos entregó el foro panel de expertos.
La eficiencia energética está dejando de ser sólo una exigencia regulatoria para convertirse en una disciplina estratégica. Datos, capacidades profesionales, sistemas de gestión y tecnología están comenzando a converger para ayudar a las empresas a tomar mejores decisiones sobre su consumo y operación.
La entrada en vigencia de la Ley de Eficiencia Energética desafió a las empresas para comenzar a medir, reportar y gestionar su desempeño energético. Sin embargo, como quedó de manifiesto en el Foro Panel de Expertos organizado por Abisko Group® y Dametis®, el verdadero desafío comienza después de medir: ¿cómo transformar esos datos en decisiones capaces de generar eficiencia, ahorro y competitividad?.
Durante el encuentro, representantes del sector público y privado; la academia, la consultoría, los organismos de certificación y de tecnologías de información, compartieron distintas perspectivas sobre los avances y desafíos de la industria que utiliza intensivamente las fuentes de energía.
Aunque las miradas fueron diferentes, hubo un punto de convergencia: la gestión energética necesita cada vez más información confiable, capacidades especializadas y herramientas tecnológicas que permitan convertir los datos en acciones concretas.
La eficiencia energética ya no es sólo cumplimiento.
Uno de los principales avances destacados durante el foro, fue la evolución del cumplimiento de las empresas frente a la obligación de reportar sus consumos e intensidad energética.
Marcel Silva (Jefe de Unidad Sectores Productivos, División Energías Sostenibles del Ministerio de Energía), explicó que durante la primera etapa de la implementación de la Ley de Eficiencia Energética en Chile, el nivel de reporte alcanzó aproximadamente un 21%, sin embargo, al cierre del 2025, este porcentaje había aumentado hasta cerca del 92%.
La pregunta a formular entonces, ya no es únicamente si las empresas están reportando, sino ¿qué están haciendo con la información que reportan?.
Para avanzar en esa dirección, uno de los desafíos identificados es fortalecer la medición y verificación de los ahorros, establecer líneas base adecuadas y avanzar en la digitalización de los datos para mejorar la trazabilidad y el monitoreo.
La diferencia es relevante: reportar permite cumplir; gestionar permite mejorar.
Diferentes roles estuvieron de acuerdo que un Sistema de Gestión de la Energía (SGE) que se queda sólo en papeleo no sirve. Marcel Silva explicó los factores críticos: involucrar a la alta gerencia además del equipo operativo, contar con un gestor energético interno y capacitado, priorizar medidas de bajo costo y resultados visibles en el corto plazo (no esperar cinco o seis años para ver frutos), y la importancia de digitalizar la recolección de datos.
La eficiencia energética también es un desafío para las personas.
“Hay que pasar de una cultura del papeleo a entender los sistemas de gestión como una herramienta estratégica que les permita no solamente ahorrar, sino que optimizar sus procesos.”
— Marcel Silva.
Cuando el dato deja de ser registro y comienza a generar valor.
La gestión energética depende cada vez más de la calidad y disponibilidad de los datos.
Para Tamara Manzón (Directora de GZ Consultores e integrante de “Mujeres en Energía A.G”), desde su experiencia asesorando organizaciones de distintos sectores productivos, obtener información es fundamental para optimizar procesos, monitorear consumos y apoyar la toma de decisiones.
Sin embargo, sólo contar con datos no es suficiente. Los datos necesitan ser gestionados, procesados y transformados en información que permita actuar.
“Los datos hay que gestionarlos, hay que procesarlos para que se transformen en información y nos ayuden a tomar buenas decisiones en eficiencia energética.”
— Tamara Manzón
Esto cambia la manera de entender la eficiencia energética.
El objetivo no es simplemente saber cuánto consume una planta. Es poder identificar dónde se produce una desviación, cuándo ocurre, cuáles son sus causas, qué acción puede corregirla y cuál es el resultado obtenido después de su implementación.
En otras palabras, contar con el dato, convertirlo en Información para ejecutar acciones y obtener ahorro proveniente de la aplicación de estas medidas.
La trazabilidad se vuelve especialmente relevante cuando las empresas necesitan demostrar que una medida de eficiencia efectivamente genera resultados positivos.
El desafío que no se resuelve con tecnología: las personas.
La transformación energética también está generando una nueva demanda de competencias dentro de las organizaciones.
Fernando Donoso (Asesor Área de Energía de la Dirección Sectorial Energía y Sostenibilidad en INACAP), destacó durante el foro la necesidad de formar profesionales capaces de responder a los nuevos requerimientos de la industria. De acuerdo con los datos presentados durante la conversación, hacia 2035 Chile podría necesitar aproximadamente 50.000 nuevos profesionales vinculados a la transición de eficiencia energética.
Esta necesidad no sólo se limita a conocimientos técnicos sobre energía. Las empresas requieren profesionales capaces de comprender sus procesos, identificar oportunidades y participar activamente en la gestión energética.
“Es relevante que la industria reconozca estos perfiles, reconozca la ruta de los ingenieros e ingenieras en energía como profesionales, y no nos quedemos solamente con profesionales de las carreras tradicionales.”
— Fernando Donoso.
En ese contexto, la formación especializada comienza a adquirir un papel estratégico.
Durante el foro también se destacó la incorporación de nuevos profesionales al sector productivo y la importancia de que la academia trabaje directamente con las necesidades de las empresas. La transición energética también requiere una transición en las capacidades de las organizaciones.
De la eficiencia a la evidencia.
Otro de los puntos centrales de la conversación fue el rol de los sistemas de gestión y las auditorías energéticas.
Para Nathalia Videla (Southern South America Certification Director en Bureau Veritas Group), estos sistemas permiten establecer una hoja de ruta con acciones claras y medibles, sustentadas en evidencia objetiva. La disponibilidad continua de datos permite avanzar desde decisiones basadas en supuestos hacía decisiones respaldadas por información confiable.
“Convertir el consumo en eficiencia y esa eficiencia en ahorro, que finalmente le va a permitir a las empresas invertir en proyectos más importantes.”
— Nathalia Videla
Esta frase resume una de las principales conclusiones del panel.
La eficiencia energética adquiere verdadero valor cuando puede ser medida, verificada y traducida en resultados económicos y operacionales.
En esta línea, Nathalia destacó que ISO 50001 debe entenderse no sólo como una norma técnica, sino como una herramienta de gestión que permite tomar decisiones basadas en evidencia, involucrar a las personas y establecer un proceso de mejora continua.
La certificación, además, puede contribuir a demostrar madurez organizacional, compromiso con la sostenibilidad y una posición diferenciadora frente al mercado.
¿Cuánto puede aportar una gestión energética más madura?.
Marcel Silva señaló que existen empresas que han alcanzado niveles cercanos al 30% de ahorro, de acuerdo con experiencias compartidas previamente por las propias organizaciones.
Este dato debe entenderse como un caso de referencia y no como un promedio general de la industria. Sin embargo, permite dimensionar el espacio que todavía existe para mejorar cuando la gestión energética pasa de la medición a la acción.
La oportunidad no está necesariamente en una única gran iniciativa, puede estar en identificar sistemáticamente desviaciones, priorizar medidas costo-efectivas, monitorear resultados y sostener un proceso de mejora continua.
Tecnología para pasar del monitoreo a la optimización.
Alejandro Treviño (Director para LATAM de Dametis), planteó una idea que resulta especialmente relevante para entender el futuro de la gestión energética:
“La tecnología por sí sola no hace las cosas. Esa optimización se maneja en conjunto con la tecnología y con los expertos en la materia.”
— Alejandro Treviño, Dametis
La tecnología no reemplaza el conocimiento de los equipos ni la experiencia de los profesionales. Su valor está en permitir que esa experiencia pueda trabajar sobre información más completa, integrada y oportuna.
En el caso de los Sistemas de Gestión y Optimización de Energía (EMOS), la mirada se amplía desde la gestión energética tradicional hacia la optimización de los procesos industriales, considerando variables como electricidad, gas natural, agua, aire comprimido, vapor y otros recursos relacionados con la operación.
Es utilizarlos para detectar desviaciones, identificar oportunidades y generar acciones de eficiencia con impacto medible. Como explicó Alejandro, la tecnología se convierte en una herramienta para generar esas acciones y avanzar hacia mayores niveles de eficiencia.
Una nueva ecuación para la eficiencia energética.
Las distintas perspectivas del foro muestran que la eficiencia energética está dejando de ser un proyecto aislado.
- La regulación está impulsando a las empresas a medir.
- Los sistemas de gestión están ordenando la forma de actuar.
- La academia está formando profesionales preparados para estos desafíos.
- Los especialistas están ayudando a transformar los datos en planes de acción.
- Y la tecnología que está permitiendo integrar, analizar y monitorear información a una escala cada vez mayor.
Todos estos elementos convergen en una nueva forma de entender la gestión energética:
Datos confiables + Personas capacitadas + Sistemas de gestión + Tecnología = Mejores decisiones energéticas
El desafío para las empresas chilenas ya no es únicamente conocer cuánto consumen, es comprender por qué consumen, dónde existen oportunidades de mejora y qué decisiones pueden generar un impacto concreto en sus operaciones.
- El verdadero valor de los datos energéticos no está en acumular información, sino en convertirlos en decisiones oportunas y de calidad.
- Posteriormente, transformar esas decisiones en eficiencia, ahorro y competitividad.
- Luego, implementar soluciones con IA que potencien estas decisiones y tengan la capacidad de anticipar situaciones.
Si quieres profundizar más en cómo implementar tecnología para eficiencia energética escríbenos a contacto@abiskogroup.com.






